Mitos y verdades sobre la fertilidad: ¿En qué podés confiar realmente?

Mitos y verdades sobre la fertilidad: ¿En qué podés confiar realmente?

La fertilidad es un tema que despierta ilusiones, dudas y, muchas veces, una gran cantidad de mitos. En Argentina, donde cada vez más personas postergan la maternidad o paternidad, abundan los consejos de familiares, amigas o foros de internet. Pero no todo lo que se dice tiene sustento científico. En esta nota, repasamos algunas de las creencias más comunes y te contamos qué dice la evidencia.
Mito 1: Podés quedar embarazada en cualquier momento del ciclo
Una de las ideas más extendidas es que una mujer puede quedar embarazada cualquier día de su ciclo menstrual. En realidad, la fertilidad se concentra en un período breve: los días cercanos a la ovulación, que suele ocurrir unos 14 días antes de la menstruación siguiente.
El óvulo puede ser fecundado durante unas 24 horas, pero los espermatozoides pueden sobrevivir hasta cinco días dentro del cuerpo. Por eso, las relaciones sexuales en los días previos a la ovulación también pueden resultar en embarazo. Conocer el propio ciclo o usar test de ovulación puede ser útil para quienes están buscando concebir.
Mito 2: La edad solo importa en las mujeres
Es cierto que la fertilidad femenina disminuye con la edad, especialmente después de los 35 años, pero la edad del hombre también influye. Con el paso del tiempo, la calidad del esperma puede reducirse y aumentar el riesgo de alteraciones genéticas. Esto puede afectar tanto las probabilidades de embarazo como la salud del futuro bebé.
Aunque los hombres pueden tener hijos a edades avanzadas, las chances son mayores cuando ambos integrantes de la pareja tienen menos de 35 años. No significa que sea imposible después, pero puede requerir más tiempo o asistencia médica.
Mito 3: El estrés impide quedar embarazada
El estrés suele mencionarse como una causa directa de infertilidad. Si bien el estrés crónico y severo puede alterar el equilibrio hormonal y afectar la ovulación, no hay evidencia de que el estrés cotidiano, como el laboral o emocional, impida el embarazo por sí solo.
De todos modos, el bienestar emocional es importante. El estrés puede afectar el sueño, la libido y la comunicación en la pareja, factores que indirectamente influyen en la fertilidad. Actividades como el ejercicio, la meditación o la terapia psicológica pueden ayudar a sobrellevar esta etapa con más calma.
Mito 4: Hay que quedarse acostada con las piernas en alto después del sexo
Este consejo se repite desde hace generaciones, pero no tiene base científica. Los espermatozoides comienzan a desplazarse hacia el útero casi de inmediato, y la mayoría llega en pocos minutos. No hay evidencia de que quedarse acostada o elevar las piernas aumente las probabilidades de embarazo.
Lo que realmente importa es tener relaciones durante los días fértiles. Si quedarse recostada un rato resulta cómodo, no hay problema, pero no es una condición necesaria.
Mito 5: Llevar una vida sana garantiza la fertilidad
Una alimentación equilibrada, hacer actividad física y evitar el tabaco y el exceso de alcohol son hábitos que favorecen la salud reproductiva, pero no garantizan la fertilidad. Factores como la edad, la genética o ciertas enfermedades también influyen.
En las mujeres, tanto el bajo peso como el sobrepeso pueden alterar la ovulación. En los hombres, el consumo de tabaco, alcohol o drogas puede reducir la calidad del esperma. Adoptar un estilo de vida saludable mejora las probabilidades, pero no elimina todos los obstáculos biológicos.
Mito 6: Si no quedás embarazada en unos meses, hay un problema
La mayoría de las parejas fértiles no logra el embarazo de inmediato. Incluso en condiciones óptimas, la probabilidad de concebir en un ciclo es de alrededor del 20 al 25 %. La mayoría lo consigue dentro del primer año, pero en algunos casos puede llevar más tiempo sin que exista una causa médica.
Los especialistas recomiendan consultar a un médico si después de un año de intentos no se logra el embarazo, o a los seis meses si la mujer tiene más de 35 años. Un estudio de fertilidad puede ayudar a detectar posibles causas y orientar el tratamiento adecuado.
Mito 7: Los tratamientos de fertilidad siempre funcionan
Los tratamientos de fertilidad, como la fertilización in vitro (FIV), son una gran herramienta, pero no garantizan el éxito. Las tasas de embarazo dependen de la edad, la causa de la infertilidad y el tipo de tratamiento. En mujeres menores de 35 años, la probabilidad de embarazo por intento ronda el 30–40 %, y disminuye con la edad.
Por eso, es importante tener expectativas realistas y recibir asesoramiento médico antes de comenzar. A veces se necesitan varios intentos, y en algunos casos se combinan con cambios en el estilo de vida o terapias complementarias, aunque su eficacia no siempre está comprobada.
Cómo distinguir entre mito y realidad
La fertilidad es un proceso complejo donde intervienen factores biológicos, emocionales y sociales. Los mitos surgen porque buscamos certezas en un tema que muchas veces escapa a nuestro control. La mejor estrategia es informarse con fuentes confiables, hablar con profesionales de la salud y recordar que cada historia es única.
Conocer la diferencia entre mito y realidad no asegura un embarazo inmediato, pero sí puede brindar tranquilidad, expectativas realistas y mejores decisiones en el camino hacia la maternidad o paternidad.










